HISTORIAS CONTADAS CON DOS DEDOS - JUAN CARLOS BATALLER

Historias contadas con 2 dedos 25 Pero de todas, fue la noticia que más me impactó. Era la confirmación del final de una época para la radio sanjuanina. La vida, a veces, es impiadosa. Y debe haber hecho falta mucha agua para ir apagando tanta pasión. Discutido, querido, contradictorio, ecuánime o sectario, agresivo o tierno. Todo lo fue. Pero por sobre todas las cosas, fue un grande. Fue el sanjuanino que hizo la mejor radio del interior del país. Un espejo donde deberían mirarse las nuevas generaciones, tan apega- das a los límites que imponen los poderosos, a los horarios, a los anun- ciantes, a los fines de semana libres, a los libros de estilo, a la invasión infame de chimenteros, “mediaticos” y muestracolas. ● ● ● Seamos realistas. Era difícil el Kito. Más de una vez discutimos, nos pe- leamos y nos amigamos. Y quizás por eso cuando presentó su libro me pidió que escribiera el prólogo. Y también por eso, cada sábado en la tarde me llamaba por teléfono para comentarme El Nuevo Diario y de- cirme qué le gustó y que no. Bueno. Llego al final de estas líneas y no escribí sobre el Kito periodista, el Kito empresario, el Kito dos veces presidente del Banco San Juan, el Kito miembro de una familia prominente de San Juan, ligada a la etapa más gloriosa de la vitivinicultura sanjuanina. Es raro. No tendría mucho para decir de esos temas. Están más ligados a Francisco Bustelo Graffigna. La historia dirá que este lunes murió el Kito. El hombre que condujo una radio que fue la más importante del interior del país. Y era sanjua- nina. ● ● ● Acá termina esta historia con tres personajes que acompañaron de dis- tintas formas y en diferentes épocas, medio siglo de profesión.

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