HISTORIAS CONTADAS CON DOS DEDOS - JUAN CARLOS BATALLER

Juan Carlos Bataller 28 Por eso, porque en los últimos años hemos visto muchas aventuras in- dignas, es bueno mostrar el parto natural de un diario. En este caso, de un semanario. Se lo cuento en dos anécdotas. 1- Cómo logramos que Los andes nos imprimiera Estaba parte del equipo y el local que en realidad era una prolongación de nuestra casa pues allí venían a tomar la leche y hacer sus tareas Carla, Mariano, Juanca y Luigi mientras andaba correteando Luciano, que tenía tres años. Pero faltaba aun lo principal: ¿donde imprimiríamos? Eduardo – mi hermano y compañero en aquella aventura inicial— fue muy realista: —rotativa offset en San juan hay una sola, la de diario de Cuyo. Pero sería ridículo proponerles que nos impriman para que les hagamos la competencia. Era lógico. En aquellos años todos defendíamos nuestro espacio con uñas y dientes. Los avances tecnológicos nos enseñaron que la com- petencia no es el enemigo y que muchas veces somos aliados en la lucha por crecer o sobrevivir. —¿Entonces? —¿Por qué no intentamos en Mendoza?— dijo el Negro Mendoza, ve- terano periodista partícipe de la aventura. —Sólo podríamos imprimir en la rotativa de Los Andes. ¿A vos te pa- rece que un diario grande como Los Andes va a tener interés en impri- mir un semanario sanjuanino? —Probemos, total nada perdemos con preguntar. —Yo sé que el gerente es un ingeniero Caseros, un hombre joven. No lo conozco pero... veamos. ● ● ● Hablamos por teléfono a Mendoza y nos agrandamos: —Le hablo de el nuevo diario de San juan. el ingeniero Caseros, por favor. Hubo dos interminables minutos de espera. De pronto escuchamos una voz en el teléfono.

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